Primero Lincoln, ahora Suipacha: Quebró otra empresa láctea
- InfoLauquen

- 12 nov
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Luego de haber intimado a la empresa a presentar un plan de acción a fines de octubre, tras tres meses de parálisis de sus actividades, y a pedido de un abogado vinculado al gremio Atilra, la Justicia en lo Comercial de Mercedes decretó la quiebra de la empresa Conosur S.A., pantalla legal del grupo lácteo Maralac, que desde 2012 manejaba la tradicional fábrica La Suipachense. De ella dependían unas 140 familias de Suipacha y la región.

A partir del fallo del juez Leandro Julio Enríquez, el empresario venezolano Jorge Luis Borges León, supuesto titular de Conosur S.A., perdió el control de la compañía y quedó inhibido de disponer de los bienes y del capital social, además de necesitar autorización judicial para salir del país. Los trabajadores venían denunciando desde hacía semanas un proceso de “vaciamiento”, que culminó con el cierre total de la planta.
La crisis había entrado en su fase final a comienzos de septiembre, cuando la dirección despidió a nueve empleados administrativos y amenazó con cesantear a otros sesenta. La actividad fabril se detuvo y los trabajadores salieron a manifestarse junto a vecinos de Suipacha y Chivilcoy, dada la importancia económica y social que la empresa tenía para esa zona.

El caso de La Suipachense se suma a otros recientes en la industria láctea argentina. Previamente, Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA) —que elaboraba los yogures, flanes y postres SanCor— fue declarada en quiebra por el juez Federico Güerri, titular del Juzgado Comercial N°29. La medida incluyó la liquidación final de la compañía y el cierre de todas sus plantas, entre ellas la principal, ubicada en Lincoln, donde trabajaban 180 personas, y otra en Córdoba con 200 empleados. Su red de 165 distribuidores abastecía semanalmente a unos 70.000 comercios en todo el país.
A este panorama se suma la situación de la empresa santafesina Lácteos Verónica, que en mayo paralizó sus tres plantas, dejó de pagar más de 700 salarios y acumula cheques rechazados, sin que haya una respuesta clara de sus propietarios. Pese a gestiones entre la provincia de Santa Fe y la Nación, la firma continúa en un estado de incertidumbre: solo opera parcialmente su planta de Lehmann, dedicada al secado de leche para terceros, mientras las sedes de Classon y Suardi permanecen sin actividad.
En conjunto, estas crisis reflejan el profundo deterioro del sector lácteo nacional, con empresas tradicionales que atraviesan quiebras, cierres y reestructuraciones, dejando a miles de familias en una situación crítica.







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